Medicosita de Tulancingo, el exitoso emprendimiento de Marifer para pagar su carrera

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Marifer Hernández Hernández pasó a octavo semestre de la carrera médico cirujano en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), es la joven que con su exitoso emprendimiento Medicosita de Tulancingo completa el recurso para pagar sus estudios.

“Mientras eran las clases en línea por la pandemia yo trabajaba, con el retorno seguro a las clases ya no podía de tiempo completo”, cuenta la estudiante originaria de Álamo Temapache, Veracruz.

“Tenía que buscar algo que me pudiera ayudar con los gastos, a parte de mi beca, porque sinceramente eso no es tanto cuando ves los meses que lo tienes que administrar y los gastos que tienes de transporte, comida, y materiales sobre todo”.

De esta manera la alumna pensó en emprender ahí mismo en la universidad con cositas raras o difíciles de conseguir del área médica o de ciencias de la salud, y para eso invirtió su beca completa del gobierno federal.

Con mochila al hombro, la joven emprendedora acude a la Ciudad de México para surtir lapiceros en forma de hueso, pines de medicina, uno de los accesorios más pedidos por los universitarios.

“Todos en la carrera me conocen como medicositas”, dice risueña la estudiante, quien el pasado 23 de enero participó en la iniciativa Bazar Garza en Ciudad Universitaria de Tulancingo, con motivo del ciclo escolar enero-junio 2024.

Es posible emprender y estudiar medicina

Para Marifer emprender al mismo tiempo que estudiar medicina, que exige un nivel de dedicación mayor que otras disciplinas, es posible siempre y cuando exista la debida organización.

“Hay muchos mitos de los estudiantes de medicina que no tienen tiempo de nada, pero es que realmente la clave es la organización, yo puedo salir con mis amigos, estudiar, trabajar”, asegura.

“Teniendo objetivos claros eso te motiva a dar lo mejor de ti en lo que hagas. Lo que me ha ayudado es ser optimista, que puedo lograr cualquier cosa que me proponga, eso es algo que me gustaría que los universitarios tomaran en cuenta para sus vidas”.

La estudiante reconoce que a veces el miedo limita lograr los sueños, y ella estuvo a nada de no emprender Medicosita de Tulancingo. “Porque siempre estoy pensando cuando me vaya al internado, en las prácticas, a veces no me completaba para la renta y dije lo hago o no lo hago, y al final lo hice”.

Al principio, recuerda, estaba arrepentida porque no tenía ventas y eso le causó incertidumbre. “Decía sé que tengo mucho dinero invertido, no vendía casi nada y en ese momento todavía no conseguía un trabajo”.

Sus primeros clientes fueron sus amigos de la escuela con la venta de pulseras, también al principio vendía dulces, pero como tal su primera entrega fue un pin de doctora para una fisioterapeuta.

Luego de recuperar su inversión, hoy el ahorro, menciona Marifer, es un recipiente lleno de medicositas, que le sirve para echar mano cuando necesita dinero o se presenta algún imprevisto.

Aunque inicialmente solo vendía accesorios de carreras de la salud, la estudiante de medicina incorporó a su emprendimiento materiales de prácticas, como guantes, jeringas, vendas, al igual que papelería, la cual ofrece en consultorios.

A un año de hacer el juramento hipocrático

Pines del juramento hipocrático es de lo más vendido en Medicosita de Tulancingo a futuros profesionales de la salud. La universitaria ha realizado ventas de estas insignias y otras, en los municipios de Pachuca y Tulancingo.

“Es una ceremonia simbólica en la que nos comprometemos a brindar salud de una manera noble y desinteresada. Es un compromiso simbólico contigo, con tu profesión”, explica Marifer que está a un año de irse al internado médico.

“Yo me siento muy feliz, me emociona mucho. El semestre pasado se graduó mi amiga y fui a su juramento hipocrático, es bonito, yo estoy a un año de hacer el juramento hipocrático”.

En cada venta Marifer pone el corazón

“Medicosita de Tulancingo me ha permitido conocer a gente maravillosa, que sin ellas no estaría a pocos pasos de cumplir mi sueño de estudiar medicina, me ha permitido mostrar mi dedicación al hacer las cosas”, externó Marifer.

La joven asegura que en cada venta, ella da parte de su corazón al entregarlo a sus clientes como lo hace. “Les pongo detallitos, les doy un regalito, un agradecimiento de mi hacia ustedes, porque sin ustedes yo no podría hacer muchas cosas que yo hago”.

Momento de la conversación en el que agradece a la coordinación de su carrera, por la ayuda que recibió cuando se lastimó la mano en época de exámenes y le compraron una férula que ella no podía costear.

Pero su agradecimiento no se detiene ahí, y lo extiende al apoyo que en momentos difíciles ha tenido de algunos de sus docentes.

En una farmacia, su trabajo de fines de semana

Al yo no ser beneficiaria este semestre de la beca Jóvenes Transformando el Futuro, la estudiante se previno desde el año pasado con un empleo para fines de semana, que consiguió a través de su página en redes sociales.

“Trabajo en una farmacia, me cayó como perlas porque en todos los trabajos que buscaba aparte de que me pagaban menos y eran más horas, me querían desde el viernes y yo todo ese día tengo clases y prácticas”.

“Realizo curaciones y toma de signos, cuando la doctora ve un caso interesante me habla para explicarme lo que también le expone a la paciente”, menciona Marifer motivada por esta oportunidad.

Confiesa que lo que más le preocupa en estos momentos son los gastos que va a tener cuando realice el internado. “Por eso desde ahorita tengo que ahorrar todo lo que pueda para lo que aún falta de mi carrera”, concluye.

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